25 junio 2006

Maldita mente, maldito corazón o maldito no se que, que te hace llorar, aunque sabes que no vale la pena, pero no podes dejar de segregar lagrimas. Ya con los muños mojados y los ojos irritados y el corazón o no se que hecho mierda, y no saber que hacer, y las gotas de lluvia que caen, y esa música tan hermosa que suena de fondo, y yo acá, triste sin encontrar la solución a mi problema, las lagrimas no dejan de caer, habrá que esperar que pase la tormenta... pero esta tormenta hace tiempo que habita en mi, se ira en algún momento? Pienso que no soy lo suficientemente fuerte para que no me afecte, o terminar con ella, o tal vez soy masoquista y me gusta que esto pase, la verdad, no lo se, pero ahora, estoy triste, y no se que va a pasar...

23 junio 2006

grrrrr

sera posible que no te entra en la cabeza que no es tan facil!
me importa, si, me importa y mucho!
estoy harta de todo esto
siempre lo mismo
date cuenta!!!
pensa, y vas a ver como son las cosas

20 junio 2006

Soy una mina rara, che! No tengo idea por que se me vino eso a la cabeza ahora, pero lo pienso, de seguro más de una persona lo cree de esa manera. No me gusta nada, pero me gusta todo, no me gusta bailar, pero si suena cualquier música empiezo a mover el culo, me da asco la comida pero no dejo de comer, el café me da acidez y no me gusta, pero sin uno a la mañana no puedo arrancar, no me gusta la ropa que uso y cuando me compro algo, me lo compro del estilo, me gusta tomar y no tomo nunca, me gusta salir pero me da pereza, digo que las cosas hay que hablarlas, pero nunca hablo nada, odio estudiar pero me encanta lo que estudio, me chupa un huevo lo que le pase a la gente, pero si pasa algo me afecta, odio a personas pero las re quiero, digo "no te quemes" y no dejo de hacerme la cabeza con todo. COMO SOY AL FINAL?? Tengo pensamientos contradictorios...
La gente dice que tengo "tremenda personalidad", pero yo no la encuentro, rasco los bolsillos en busca de ella, pero nada, no entiendo.... Hay tantas cosas que no entiendo...

18 junio 2006

Este es un mail que me llego hace un tiempo y me causo mucha gracia.


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Va un niño cubano caminando por la calle, se cruza con Fidel Castro, y al ver Fidel que el niño lo ignora, le pregunta: " ¿Oye niño, sabe tú quien soy yo?
"No señó, no sé quien e usté, ni me interesa" contesta el niño.
Fidel muy enojado le dice: " Pue como castigo po' no conocé al comandante Castro, ahora mismo tiene que decíme 20 palabra que comiencen con la letra C, para que más nunca en tu vida se te olvide que mi apellido que e Castro".
Y el niño le dice: "Compañero Comandante Castro ¿Cómo y Cuándo carajo comeremo carne con cerveza Corona como comen lo cabrones comilones del Comité Central Comunista Cubano...?"
Fidel Castro se queda mirándolo asombrado, y le dice al niño:
"Falta una".


El niño concluye: " ¡¡¡Concha e tu madre ¡¡¡ "

12 junio 2006

que vida, dios!

(...) Todos los ciudadanos tenían entre ellos relativa igualdad, no hay especialización funcional; no realizaban trabajo manual, ya que todo ciudadano aún el más pobre, tenía esclavos. Además eran muy sobrios en sus costumbres: poco alimento, los vestidos eran sueltos y livianos, ya que el clima era templado, las habitaciones eran muy poco sólidas. Todo esto les permitía entregarse al ocio político y literario. (...)
(...) El ciudadano pasaba su vida en la plaza pública, discutiendo sobre la mejor manera de engrandecer la ciudad, hasta el momento en que se enrolaba para la guerra. (...)

09 junio 2006

Sábado, 27 de marzo de 1943.

Querida Kitty:
Hemos terminado el curso de taquigrafía por correspondencia y ahora vamos a dedicarnos a hacer practica de velocidad.
¡Cómo nos estamos ilustrando! Tengo aun muchas cosas que contarte con relación a mis estudios durante este período de tumba, que así es como llamo yo este periodo que nos obliga a vivir ocultos con la esperanza de que no se prolongue demasiado. Me divierto mucho con la mitología, sobre todo con los dioses griegos y romanos. Los moradores de este escondite creen que se trata de un capricho pasajero, pues, según ellos, no existen antecedentes de una colegiala que aprecie a los dioses hasta este punto. Bueno, yo seré la primera.
El señor Van Daan, sigue resfriado, o mejor dicho, tiene la garganta irritada. No habla de otra cosa, es fantástico. Se pasa el día haciendo gárgaras con infusión de manzanilla, se da toques con azul de metileno, se desinfecta los dientes y la lengua, se da inhalaciones y por si faltaba algo está de un humor de perros.
Un gerifalte boche, Rauter, ha pronunciado un discurso: “Todos los judíos deberán abandonar los países germánicos antes del 1 de julio. La provincia de Utrech será depurada del 1 de abril al 1 de mayo, como si se tratase de extirpar cucarachas. Después les tocará el turno a las provincias de Holanda del Norte y del Sur, desde el 1 de mayo hasta el 1 de junio.” Estos pobres seres son conducidos al matadero como un rebaño de bestias enfermas y sucias. Prefiero no hablar de esto: me da pesadillas.
Una buena noticia: ha sido incendiada por los saboteadores la Oficina de Colocación alemana. Pocos días más tarde se repitió el hecho en las oficinas democráticas. Unos hombres disfrazados de policías alemanes ataron a los centinelas y se apoderaron de importantes documentos.

Tuya,

ANA.

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Y pensar que Ana Frank tenias solo 13 años, es maravilloso leer sus pensamientos, una mezcla de madurez y de ingenuidad...
Para el que no ha leído el “Diario de Ana Frank”, se lo recomiendo completamente.

06 junio 2006

Boys don´t cry

en estos dias ando a mil, mucho para estudiar, y despues de 3 semanas sin tocar 1 libro por puro desgano, me tengo que poner al dia. les dejo esta letra que me encanta.

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Artista: The Cure
Album: Boys Don´t Cry
Canción: Boys don´t cry

I would say I´m sorry
If I thought that it would change your mind
But I know that this time
I have said too much
Been too unkind

I try to laugh about it
Cover it all up with lies
I try and laugh about it
Hiding the tears in my eyes
´Cause boys don´t cry
Boys don´t cry

I would break down at your feet
And beg forgiveness
Plead with you
But I know that it´s too late
And now there´s nothing I can do

So I try to laugh about it
Cover it all up with lies
I try to laugh about it
Hiding the tears in my eyes
´Cause boys don´t cry
Boys don´t cry

I would tell you
That I loved you
If I thought that you would stay
But I know that it´s no use
That you´ve already
Gone away

Misjudged your limits
Pushed you too far
Took you for granted
I thought that you needed me more, more, more...

Now I would do most anything
To get you back by my side
But I just keep on laughing
Hiding the tears in my eyes
´Cause boys don´t cry
Boys don´t cry
Boys don´t cry

04 junio 2006

IMBÉCIL

Miro la cara de enfermo que tenes y me dan ganas de sacarme el cordón de los championes y apretarte el cuello hasta que no puedas respirar mas y caigas muerto, HIJO DE PUTA, te odio, te recontra re odio no quiero verte mas la cara, sueño con el día que me pueda ir de esta casa de mierda, no te das cuenta que no te aguanto mas?? no te das cuenta?? tan poco cerebro tenes que no te das cuenta?? Vos, que te crees inteligente, que te pensas que todo lo que haces es lo correcto, no te das cuenta que pido a gritos irme a la mierda??

01 junio 2006

Esta va a ser la primer obra de mi vida, tengo que interpretar a DURAND, es el personaje que mas me gusta. Espero que la entiendan, tiene (aunque no parezca a simpre vista) un trasfondo muy critico, a mi me costo :$

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PERSONAJES

DUPONT, que va vestido como Durand.
DURAND, que va vestido como Dupont.
MARTíN, que va vestido como los otros dos.
LA DAMA BONITA, con sombrero, cartera, capa o abrigo de piel, guantes, zapatos, vestido, etc., al menos cuando aparece.

(Esta obra corta se estrenó en lengua francesa por cómicos italianos, en el festival de Spoleto, en 1959; y después en danés, con mucho brío, por los estudiantes de la Universidad de Copenhague.)

Decorado

Entrada a la izquierda. - Mesa en el centro del escenario. - Sobre la mesa, muy cerca una de las otras, tres macetas con plantas en flor. - En cualquier parte, un sillón o un canapé.
La mesa está cubierta con un tapete que caerá hasta el suelo para permitir los trucos.
Esta obra corta se publicó ,or primera vez en los "Cuadernos del Colegio de Patafísica".

Escena primera y única

Se levanta el telón. DUPONT, agitado, con las manos cruzadas a la espalda, da vueltas en derredor de la mesa. DURAND hace la mismo, en sentido contrario. Cuando DUPONT y DURAND se encuentran y chocan uno contra otro, se vuelven y circulan en sentido inverso.

DUPONT. - No. . .

DURAND. - Sí . . .

DUPONT. - No . . .

DURAND. - Sí . . .

DUPONT. - No. . .

DURAND. - Sí. . .

DUPONT. - Le digo a usted que no. . . Cuidado con las macetas . . .

DURANT. - Le digo a usted que sí . . . Cuidado con las macetas . . .

DUPONT. - Puesto que le digo que no . . .

DURAND. - Puesto que le digo que sí . . . y le repito que sí . . .

DUPONT. - Por mucho que me repita usted que sí. . . es no, no y no, treinta y dos veces no.

DURAND. - Dupont, cuidado con las macetas . . .

DUPONT. - Durand, cuidado con las macetas . . .

DURAND. - Es usted testarudo. Es formidable lo testarudo que es usted . . .

DUPONT. - No soy yo. Usted es quien es terco, terco, terco . . .

DURAND. - No sabe usted lo que dice. ¿Por qué dice usted que soy terco? Cuidado con las macetas. No soy absolutamente nada terco.

DUPONT. - ¿Y tiene usted el valor de preguntarme por qué es usted terco? ¡Me deja usted pasmado!

DURAND. - No sé si le dejo pasmado o no. Puede que le deje pasmado. Pero me gustaría saber por qué -oy terco. Porque, en primer lugar, no soy terco...

DUPONT. - ¿Que no es usted terco? ¿No es terco cuando no quiere usted, cuando se niega, cuando se opone, cuando se empecina, en una palabra, a pesar de todas las pruebas que le doy.. .?

DURAND. - Sus pruebas no valen un comino. . . No me convencen. El testarudo es usted. Yo no lo soy.

DUPONT. - Sí, lo es usted. . .

DURAND. - No. . .

DUPONT. - Sí. . .

DURAND. - No. . .

DUPONT. - Si . . .

DURANT. - Le digo que no. . .

DUPONT. - Le digo que sí. ..

DURAND. - Cuando le digo a usted que no. . .

DUPONT. - Cuando le repito que sí . . .

DURAND. - Por mucho que me lo repita, es no, no. . . ¡NO!

DUPONT. - Es usted testarudo, ya ve usted cómo es testarudo.

DURAND. - Cambia usted los pápeles, amigo . . . No vaya a derribar las macetas... Cambia usted los papeles. Si discute de buena fe, tiene que darse cuenta de que el terco es usted.

DUPONT. - ¿Y por qué he de ser terco? Cuando tiene uno razón, no es terco. Y debería usted darse cuenta de que tengo razón, sí, tengo razón. .. Así, sencillamente...

DURAND. - No puede usted tener razón puesto que soy yo quien la tiene . . .

DUPONT. - Perdone.. . Soy yo.

DURAND. - No, soy yo.

DUPONT. - No, soy yo.

DURAND. - No, soy yo.

DUPONT. - No, soy yo.

DURAND. - No, soy yo.

DUPONT. - No.

DURAND. - No.

DUPONT. - No.

DURAND. - No.

DUPONT. - No.

DURAND. - No.

DUPONT. - No.

DURAND. - No. Cuidado con las macetas.

DUPONT. - Cuidado con las macetas.

MARTÍN (entrando). - Por fin, estáis los dos de acuerdo.

DUPONT. - ¡Ah, eso no! No estoy, en modo alguno, de acuerdo con él. . . (Indica a DURAND.)

DURAND. - No estoy, en modo alguno, de acuerdo con él. (Señala a DUPONT.)

DUPONT. - Niega la verdad.

DURAND. - Niega la verdad.

DUPONT. - Es él.

DURAND. - Es él.

MARTÍN. - ¡Oh . . . ! No seáis estúpidos . . . Y cuidado con las macetas. No siempre es indispensable que, en el teatro, los personajes sean todavía más necios que en la vida corriente.

DURAND. - Hacemos lo que podemos.

DUPONT. - En primer lugar, me pone nervioso con su eterno cigarro.

MARTÍN. - Y creéis que vosotros dos no sois inaguantables, dando vueltas en redondo, con las manos detrás de la espalda, sin querer hacer la menor concesión... Acabaréis por darme vértigo y vais a derribar las macetas. . .

DURAND. - Y a mí, me va usted a hacer vomitar con ese humo inmundo. Qué idea, pasarse el día entero echando humo como una chimenea.

MARTÍN. - No van a ser sólo las chimeneas las que echen humo.

DUPONT (a MARTíN). - Es que usted echa humo como una chimenea sin deshollinar.

MARTÍN (a DUPONT). - ¡Qué comparación tan trivial! No tienes ni pizca de imaginación.

DURAND (a MARTíN). - Claro es que Dupont no tiene imaginación ninguna. Pero usted no la tiene tampoco. . .

DUPONT (a DURAND). - Ni usted tampoco, querido Durand.

MARTíN (a DUPONT). - Tú tampoco, mi querido Dupont.

DUPONT (a MARTÍN). - Usted tampoco, mi querido Martín.

DURAND (a DUPONT). - Usted tampoco, mi querido Dupont. Y no me llame mi querido Durand. No soy su querido Durand.

DUPONT (a DURAN).- Usted tampoco, mi querido Durand. Y no me vuelva a llamar mi querido Dupont.

MARTíN (a DUPONT y a DURAND). - ¡No me llaméis vuestro querido Martín! No soy vuestro querido Martín.

DUPONT (a MARTíN, al mismo tiempo que DURAND). - No me llame usted su querido Dupont; no soy su querido Dupont.

DURAND (a MARTíN, al mismo tiempo que DUPONT). - No me llame usted su querido Durand; no soy su querido Durand.

MARTíN. - En primer lugar, no puedo molestaros con mi cigarro puesto que no lo tengo. Hijitos, dejadme que os diga que ambos exageráis. Exageráis. Yo no tengo nada que ver en vuestra historia. Puedo, por lo tanto, juzgar de ella objetivamente.

DURAND. - Está bien. Juzgue usted.

DUPONT. - Juzgue, juzgue. De prisita.

MARTÍN. - Permitidme que os diga, con toda libertad, que, de ese modo, no vais a poder llegar a un resultado preciso. Ponéos, pues, de acuerdo sobre un punto, tened siquiera una base de discusión, un diálogo posible.

DURAND (a MARTíN). - No hay diálogo posible con este caballero (Señala a DUPONT.) en esas condiciones. Las condiciones que propone son inadmisibles.

DUPONT. - No tengo empeño en llegar a nada a cualquier precio. Las condiciones del señor (Señala a DURAND.) son deshonrosas . . .

DURAND. - ¡Qué osadía! . . . Pretender que mis condiciones son deshonrosas...

MARTÍN (a DUPONT). - Déjale que se explique.

DUPONT (a DURAND). - ¡Explíquese!

MARTÍN. - ¡Cuidado con las macetas!

DUPONT. - Me explico. No sé si quieren verdaderamente hacerme caso. No sé si quieren comprenderme verdaderamente. Pero, compréndanme bien; para que nos comprendamos, es preciso entenderse recíprocamente, y eso es lo que no alcanza a comprender el señor Durand, cuya incomprensión es proverbial.

DURAND (a DUPONT). - ¡Se atreve usted a hablar de mi incomprensión proverbial! . . . De sobra sabe que la incomprensión proverbial es la suya. Usted es el que siempre se ha negado a comprenderme.

DUPONT (a DURAND). - ¡Eso es demasiado! Su mala fe es deslumbradora. Un niño de tres meses lo comprende, si es un crío de buena fe.

DURAND (a MARTíN). - ¿Usted le ha oído, eh? Usted le ha oído. . .

DUPONT (a DURAND). - ¡Ésa sí que es buena! . . . Usted es quien no quiere comprender. (A MARTíN.) ¿Ha oído usted lo que se atreve a pretender?

MARTíN. - Amigos, no perdamos el tiempo. Al caso. Estáis hablando para no decir nada.

DUPONT (a MARTíN). - ¿Cómo? ¿Yo hablo para no decir nada?

DURAND (a MARTíN). - ¿Cómo se atreve usted a decir que yo hablo para no decir nada?

MARTÍN. - Perdón. No he querido decir exactamente que habláis para no decir nada, no, no... No es eso exactamente.

DUPONT (a MARTíN). - ¿Cómo puede usted decir que hablábamos, para no decir nada, cuando precisamente acaba usted mismo de decir que hablábamos para no decir nada, siendo absolutamente imposible hablar para no decir nada, ya que cada vez que se dice algo se habla, y recíprocamente, cada vez que se habla se dice algo?

MARTíN (a DUPONT). - Admitamos que yo haya podido decir, que haya dicho que hablabais para no decir nada, eso no quiere decir que habléis siempre para no decir nada. Hay! veces, sin embargo, en que se habla más no diciendo y en que no se dice nada hablando demasiado. Eso depende de los momentos y de las gentes. Pero ¿qué estáis diciendo, en suma, desde hace ya un buen rato? Nada, absolutamente nada. Cualquiera puede afirmarlo.

DURAND (interrumpiendo a MARTÍN). - Dupont es el que habla para no decir nada, no yo.

DUPONT (a DURAND). - Es usted.

DURAND (a DUPONT). - Es usted.

MARTÍN (a DUPONT y a DURAND). - Sois vosotros.

DUPONT y DURAND (a MARTÍN). - Es usted.

MARTíN. - No.

DUPONT. - Sí.

DURAND (a DUPONT y a MARTíN). - ¡Ustedes hablan para no decir nada!

DUPONT. - ¿Yo hablo para no decir nada?

MARTÍN. - Sí, tú hablas para no decir nada.

DURAND (a DUPONT). - Sí, usted habla para no decir nada...

DUPONT y DURAND (a MARTíN). - También usted habla p-ara no decir nada.

MARTíN (a DUPONT y a DURAND). - Vosotros sois los que habláis para no decir nada...

DURAND (a DUPONT y a MARTíN). - Ustedes son los que hablan para no decir nada.

DUPONT (a DURAND y a MARTÍN). - Ustedes son los que hablan para no decir nada.

MARTíN (a DURAND). - Eres tú.

DURAND (a MARTíN). - Es usted.

DUPONT (a DURAND). - Es usted.

DURAND (a DUPONT). - Es usted.

DUPONT (a MARTÍN). - Es usted.

MARTíN (a DURAND y a DUPONT). - Vosotros. . ., vosotros, . ., vosotros.

DURAND (a MARTíN y a DUPONT). - Ustedes. . . , ustedes. . . , ustedes . . .

DUPONT (a MARTÍN y a DURAND). - Ustedes, ustedes. . ., ustedes . . .

(Precisamente en este momento, entra la DAMA BONITA.)

LA DAMA. - Buenos días, señores . . . Cuidado con las macetas . . . (Los tres hombres se detienen bruscamente, se vuelven hacia ella.) ¿Por qué disputan ustedes? (Haciendo monerías) ¡Oh, queridos amigos . . . !

DUPONT. - ¡Oh, querida amiga, al fin llega usted, va usted a sacarnos de este callejón sin salida!

DURAND. - ¡Oh, querida amiga, va usted a ver hasta qué punto la mala fe de . . . !

MARTíN (interrumpiendo a DURAND). -- ¡Oh, querida amiga, acérquese para que la pongamos al corriente del asunto. . . !

DUPONT (a los otros dos hombres). - Yo soy quien va a ponerla al corriente del asunto, porque esta dama encantadora es mi novia . . .

(La DAMA BONITA sigue en pie, sonriente.)

DURAND (a los otros dos hombres). - Esta dama encantadora es mi novia.

DUPONT (a la DAMA BONITA). - Querida amiga, diga usted a estos caballeros que es usted mi novia.

MARTíN (a DUPONT). - Estás en un error, es mi novia.

DURAND (a la DAMA BONITA). - Querida amiga, diga usted a estos caballeros que es usted mi novia.

DUPONT (a DURAND, interrumpiéndole). - Está usted en un error, es la mía.

MARTíN (a la DAMA). - Querida amiga, tenga la bondad de decir...

DURAND (a MARTÍN). - Está usted en un error, es la mía.

DUPONT (a la DAMA). - Querida amiga. . .

MARTíN (a DURAND). - Estás en un error, es la mía.

DURAND (a la DAMA). - Querida amiga .. ..

DUPONT (a MARTíN). - Está usted en un error, es la mía.

MARTíN (a la DAMA). - Querida amiga, tenga la bondad de decir... que...

DURAND (a DUPONT). - Está usted en un error, es la mía. . .

DUPONT (a la DAMA BONITA, tirándola con violencia de un brazo). - ¡Oh, amiga querida! (La DAMA BONITA pierde un zapato.)

DURAND (tirando violentamente a la DAMA por el otro brazo).¡Permítame que le dé un beso! (La DAMA pierde el otro zapato, mientras que uno de sus guantes se queda entre las manos de DUPONT.)

MARTíN (que había ido a buscar una de las macetas, obliga a la DAMA a volverse hacia él). - Acepte este ramo. (Le coloca a la fuerza la maceta entre los brazos.)

LA DAMA. - ¡Oh, gracias!

DUPONT (hace volverse a la DAMA hacia él, y le coloca entre los brazos otra de las macetas). - ¡Tome estas lindas flores! (La DAMA, en el encontronazo, pierde el sombrero.)

LA DAMA. - Gracias, gracias . . .

DURAND (con la misma violencia que DUPONT, coloca entre los brazos de la DAMA la tercera maceta). - Estas flores son suyas, lo mismo que lo es mi corazón . . .

LA DAMA. - Encantada. . . (Como tiene los brazos ocupados por las macetas, deja caer la cartera.)

MARTíN (atrayéndola con violencia y aullando). - ¡Bésame, bésame! (La DAMA pierde la capa o el abrigo de piel.)

DUPONT (con la misma violencia que MARTÍN). - ¡Bésame, bésame!

DURAND (lo mismo que los otros dos). - ¡Bésame, bésame!

(EL juego continúa así algunos instantes; la DAMA forcejeando entre sus tres galanes que se la disputan y se la arrancan unos a otros dando vueltas en derredor de la mesa, va perdiendo en la lucha. Primero un brazo, luego el otro, luego una pierna, que cada uno de los hombres enarbola como trofeo de victoria; después pierde los senos.)

LA DAMA (furiosa). - ¡Oh, mierda! . . . ¡Déjenme en paz!

DURAND (a DUPONT). - ¡Déjala en paz!

MARTíN (a DURAND y a DUPONT). - ¡Dejadla en paz!

DURAND (a DUPONT). - Déjela en paz!

CADA UNO DE Los HOMBRES (a los otros dos). - ¡os pide que la dejéis en paz!

LA DAMA (a los tres hombres). - ¡Déjenme ustedes todos en paz.!

DURAND, DUPONT, MARTíN (asombrados). - ¿Yo? ¿Yo? ¿Yo?

(Se detiene el movimiento. La DAMA, despeinada, desabrochada, sofocada, medio desnuda, se adelanta al público, sin brazos, dando saltitos sobre la única pierna que le queda.)

LA DAMA (al público). Damas y caballeros: estoy perfectamente de acuerdo con ustedes. Esto es completamente idiota.

TELÓN

Italia, 1959.